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domingo, 9 de marzo de 2014

Permeable, hedonista y emocional

Para Pitágoras, todo es número y explicó el universo en términos matemáticos. Lo increible, es que lo hizo en términos musicales. La música para la escuela pitagórica fue fundamental, porque enlazó la matemática con el arte. 

Música es muc
ho más que una asignatura "María".

Sin ella, nuestros hijos serán incultos, sufrirán anhedonia musical y serán carne de reggaeton... De ser así, en un futuro no muy lejano, los míos serán afortunados: si en la escuela no lo aprenden, ya se lo enseñará su madre (y su padre, gran melómano, también), porque me niego a que desconozcan a Pitágoras, a Mozart, a Beethoven, a los Rolling y a los Beatles... Me niego a negarles el placer de sentir la música; de conocer la historia a través de ella; de saber qué música escuchaba Velázquez mientras pintaba "Las Meninas" en la cámara real; de saber que música es matemáticas; de conocer geografía sabiendo que cada continente, cada país, cada pueblo, cada tribu tiene su música, sonido diferente, y siendo diferentes, es lo que las une; de estimular sus cerebros y creen endorfinas; de mover sus cuerpos siguiendo un son...

...De elegir entre los infinitos estilos y les resulte difícil decantarse por una única canción como preferida porque todas les nutren de gran placer... 


(Artículo interesante y recomendable: "Cerebros "impermeables" a la emoción de la música - El Mundo, 07/03/2014. )





jueves, 18 de agosto de 2011

Nube de pegatina









"Sólo quiero mirar a las nubes, y ya no existe más medicina, ¿que por qué me he vuelto a enamorarme de esta nube de pegatina?" Eso mismo me preguntaré esta noche cuando la baile en el concierto de Los Delinqüentes, en el que no descarto menear los volantes, la falda, la llevaré, hoy me volveré zíngara rapera, con eso digo todo...





domingo, 19 de junio de 2011

You got the love

Me da mucha energía. En los días bajos, es un "chute" vitalista para continuar caminando. En los días altos, enciende la mecha y la explosión para irradiar luz y energía es instantánea. Es algo así como una oración, y me acompaña desde hace años, desde que la oí hace otros tantos en el último episodio de "Sexo en Nueva York". Desde entonces, siempre crea el mismo resultado, me emociona, me eriza la piel, me dan ganas de bailar, saltar, gritar... En definitiva, me hace sentir viva.

Muy viva. Mucho.






domingo, 20 de marzo de 2011

Lunera Prima Vera


El beso. Robert Doisneau. 1950.

"Lift me like an olive branch and be my homeward dove... Let me see your beauty when the witnesses are gone...Show me slowly what I only know the limits of... Dance me very tenderly and dance me very long, we're both of us beneath our love, we're both of us above...Dance me to the end of love." ("Dance me to the end of love". Leonard Cohen.1984)

Rutilante, lozana e impetuosa irrumpió en la noche, sin premeditación y con mucha alevosía, bajo el mejor foco que se pueda encontrar en escena: una inmensa luna llena alborotadora, desnuda y transparente, la más sensual y cercana de todas...La aparición de esta Primavera no podía ser de otra forma, de la mano de la luna más LUNA, la más lunera, la más cascabelera.

Curioso tándem. ¿Se dará por casualidad o por causalidad? Uhm. Sea como sea, esta coincidencia trae algo muy pero que muy bueno, lo intuyo, no sé qué es, pero la sensación flota en el aire y la verdad, es maravillosa y hace sentir bien, como una foto de Doisneau.

Bien... Sólo falta la banda sonora... En esta ocasión se me antoja una que revolotea constantemente en mi cabeza, "Dance me to the end of love", no la original de Leonard Cohen sino la versión de Madeleine Peyroux, maravillosa y envolvente, basta escucharla para sentir unas manos rodeando la cintura, el roce de una mejilla y el vaivén acompasado de los cuerpos al ritmo de la melodía.

Bienvenida, querida Prima Vera.



martes, 1 de marzo de 2011

Cómo ser mariposa y no morir en el intento


Anoche soñé que era una mariposa.


Al despertar no supe si era una
   mujer que había soñado ser una mariposa
o
u
n
a
mariposa que soñó ser una mujer.





viernes, 4 de febrero de 2011

Bailando bembé

Suena suave la melodía cadenciosa como caricia para los oídos y tímida de mí, me dejo seducir por el son provocador, caliente y seductor, incesante en su deseo de arrastrarme a experimentar los placeres del vaivén en mis curvas. Mis manos, no son manos, se convierten en alas, paradoja celestial comparada con el calor infernal de mi piel, del balanceo de mis pechos, del coqueteo de mis hombros, del ritmo desenfrenado y circular de mis caderas, del fuego de mi mirada, de mi sonrisa pícara. Una vez más, se sale con la suya: dejo de ser mi rol para ser una mujer, una mujer sensual, libre, carnal, poderosa, consciente de todos sus encantos y sus placeres.

Bailar es algo orgásmico, mágico, erótico. Sola o en compañía, pero siempre con mucha confianza en mí, porque me da terrible vergüenza hacerlo con alguien desconocido. Es como hacer el amor: hay que hacerlo con mucho cariño, muy despacito, con mucho tacto y cada vez será diferente, siempre será la primera.

Hoy he vuelto a bailar bembé, y vuelvo a mí, a la mujer que soy e irremediablemente aparece esta canción, por su melodía y por su letra más verdadera que el respirar, como me dijo alguien una vez: soy la que baila bembé y todos y cada uno de los versos de esta canción, "Ella baila bembé" de Amparanoia, y especialmente los siguientes, dedicados por esta persona en aquella tarde de baile, descalzos en la hierba, me describe tal y como soy:

"¿Y quién es ella? Pregunta por ahí, cuenta la leyenda de aquél que no puede resistir su encanto, por la acera al caminar, chicha por delante y chicha por detrás, marcando el paso al ritmo de la vida, sus ojos negros ni un detalle descuidan, sabe que en la jungla no se puede despistar, se puede hablar pero nunca confiar, clara como el agua le gustan las cosas, con la mirada para delante, siempre orgullosa, a veces tranqui, a veces peligrosa, pica como una abeja, vuela como una mariposa..."


...Gracias. Por hacer que vuelva la mujer que soy.



sábado, 22 de enero de 2011

Fábula del hombre lobo y la mujer pantera



Un poco más jóvenes y con un futuro creado de ilusiones expectante por comérnoslo. Así nos recuerdo, felices. Todos los días eran una aventura nueva y cualquier chorrada era motivo de risa, nos reíamos hasta de nuestra sombra y no había nada ni nadie que nos pudiese parar los pies... Éramos geniales. O "genitales". Según el día.


Nuestras confidencias en los pasillos y en los pupitres de la Universidad eran un hecho, más de uno y de una nos envidiaban, que se fastidien; eso que no nos veían fuera de clase, si viesen lo que hacíamos fuera de clase, se hubiesen tirado de los pelos hasta quedarse calvos/as e irían rayando el suelo con los dientes...


Ay. Eso es lo que pasa cuando oigo esta canción: el hombre lobo y la mujer pantera. Qué fábula. Quizás sea la luna llena, o que forma parte de nuestra banda sonora y enloquecíamos cuando la oíamos... Seguro que hoy sería diferente, quizás algo más pausado el efecto... O no. Quién sabe cómo reaccionemos cuando nos volvamos a encontrar, rejuveneceremos a los veintitantos años y volveremos a bailar y brincar desmelenadas...


¡Chicas, os quiero! Por cierto, ¿se podría considerar reflejo condicionado de Pavlov el hecho de recordar esta canción al ver una tapa de calamares? (No vale invocar al espíritu de Ramón H., ni del abuelo Simpson ni de Mariluz "whatdoyouwannado").



jueves, 20 de enero de 2011

Madame Butterfly

La ópera es uno de los géneros más sublimes para sentir, para empatizar con los personajes adentrándote bajo su piel, aún estando en el patio de butacas, vibrando emociones contenidas e incontenibles. Así ocurrió cuando ví por primera vez "Madame Butterfly". La historia es un gran drama: Pinkerto, un teniente de la armada americana, queda encaprichado de Madame Butterfly consiguiendo casarse con ella hasta que pueda hacerlo con una "verdadera" esposa, una americana. Butterfly, la ingenua geisha está totalmente enamorada de él, hasta tal punto que sacrifica su religión convirtiéndose al cristianismo; Pinkerton, sin embargo, acogiéndose a las leyes japonesas, se casará con ella bajo contrato de 999 años, pudiendo romper el contrato y abandonar a su esposa en cualquier momento. Al cabo de los tres años, Butterfly (y su hijo, fruto de la relación con Pinkerton) espera ansiosa el regreso de su esposo, de quien apenas tiene noticias por todo este tiempo. Inesperadamente, sus deseos se hacen realidad y él vuelve... Acompañado de su esposa americana y dispuesto a llevarse al niño. Butterfly, desolada, repudiada por los suyos, abandonada y rota, actuó tal como mandan los designios: "Que muera con honr quien ya no pueda vivir con honor", haciéndose el harakiri, con los gritos de Pinkerton llamándola de fondo.
Una tragedia en mayúsculas, adornada con música y voces insuperables, viviendo esos momentos con el estómago encogido y el corazón golpeando en el pecho queriendo salir... Siendo unas lágrimas, imparables, las que se liberan.

La trama se desarrolla en Nagasaki, Japón, lugar con una cultura que siempre me ha atraído por su aparente delicadeza que celosamente guarda una fuerza y sabiduría arrolladora. Como la floración de la sakura (flor del cerezo). Como una ceremonia del té. Como una geisha. Las geishas, esas mujeres dedicadas al estudio de diversas artes para "entretener" al hombre, son erróneamente confundidas con prostitutas. Ellas no lo son. Se originaron como profesionales del entretenimiento; inicialmente la mayoría eran hombre. Mientras las cortesanas profesionales brindaban entretenimiento sexual, las geishas usaban sus habiloidades en distintas artes japonesas, música, baile y narración. Esta delicadeza y sensibilidad que concede la dedicación y difusión artística, se vuelve más notable al ver su estilo al maquillarse, de vestirse y de caminar. Parecen muñequitas que se romperán si se les trata con rudeza.

Siempre me han fascinado estas mujeres. Quizás porque de pequeña me llamaban "muñequita de porcelana" y decían que tenía pies de japonesita, o por mi delicadeza y una marcada sensibilidad hacia los pequeños detalles y todo aquellos aparentemente nimio, aquellas cosas escondidas llenas de gran belleza y esencia. O porque hay una geisha escondida en mí. Me encojo de hombros porque desconozco el motivo de este encanto nipón. Lo que sí sé, es el deseo de una bata, un kimono de seda con flores bordadas. Me encanta. Me subliman. Me enamoran. Porque son suaves, delicados y sensuales, para sentirlos en la piel como una caricia y, porque su forma recuerda a una mariposa.



miércoles, 8 de diciembre de 2010

Imagina...

(...Que fuese un 8 de diciembre cualquiera. Que no hubiese que recordar un día como hoy. Que no se cumpliese 30 años de cinco fatídicos disparos por la espalda.)

John había pasado cinco años sin grabar ningún disco y en octubre de 1980 reapareció con un trabajo nuevo, "Double fantasy", cuyo LP "Just starting over" ("(Cómo) Empezar de nuevo") cayó como agua de mayo mostrando el Lennon más vivo y esperanzador de todos los tiempos. En diciembre se encontraba haciendo todo tipo de entrevistas, reportajes y fotografías para el lanzamiento del disco, y ese 8 de diciembre realizaba una sesión fotográfica en su apartamento en el Edificio Dakota con Annie Leibowitz para la revista "Rolling Stone", de esas fotografías la más famosa y conocida es la que aparece con Yoko, ella vestida con un jersey negro de cuello vuelto y él, desnudo, en posición fetal.




Tras la sesión, John y Yoko se dirigen a los estudios de grabación para realizar nuevas canciones para el próximo disco y a la salida, firma ejemplares de "Double fantasy" a unos fans que le esperan en la puerta. Cogen una limusina de vuelta al apartamento. John sale de ella y... Cinco ruidos atronadores, secos y fulminantes hicieron eco en su cuerpo.


Treinta años después, John recuerda este momento como una anécdota, como el día de su "renacimiento", aunque a veces se aqueja de la secuela que le dejó en el hombro izquierdo. Calvo, y con sus sempiternas gafas (hace diez años que se operó de miopía, pero sigue usándolas) vive feliz junto a Yoko en una casita de campo inglesa, apartado de la vida tan ajetreada de Nueva York desde el accidente en el Edificio Dakota, ciudad a la que viajan de vez en cuando para inaugurar exposiciones de su amada japonesa. Con setenta años ha vivido a su manera con esa máxima vitalista, humanista y pacifista "gustándole tal y como era, sin querer ofender a nadie", en continua "lucha" contra la violencia y abanderando el sueño de volver a creer en los hombres, tomar conciencia de la unión y fuerza humana y la fe en las personas (¿recordáis aquellas palabras tras la caída del muro de Berlín en el 89?), viviendo los proféticos versos de "Imagine" como una realidad.

Actualmente, vive la senectud junto a su amor, como él deseaba, gracias, en parte, a aquella canción que sonaba en diciembre de 1980, aquella que le cantaba a Yoko "cómo empezar de nuevo"...

Pd. Gracias John. Con esta canción "imagino" envejecer en una casita de campo, estar sentada en una mecedora en el porche, coger de la mano a mi marido, mirarle a los ojos escuchando de fondo las risas de nuestros nietos y ser feliz por todo el tiempo vivido juntos. Gracias por ponerle música a este sueño (quizás, un día, hecho realidad).



viernes, 8 de octubre de 2010

Heptagenario



Setenta velas soplaría si bajase de donde quiera estar. Seguro que volvería a hacerse esta foto, en la misma postura, fetal, aunque un poco más canoso él y con el pelo más corto y algunas arrugas ella.


Me gustan más estos aniversarios, recordar a alguien el día que nació, no el que murió.


Felicidades John. Y gracias.




lunes, 20 de septiembre de 2010

Summertime

Las últimas pinceladas del verano se difuminan en un atardecer rojo donde las nubes toman de la mano al sol, esta vez tímido y nostálgico, para dar los primeros pasos del último baile del verano. Los violines despiertan quedos y sigilosos abriendo paso a una lánguida trompeta y una voz cálida y mimosa...
Son los primeros compases de "Summertime", canción abanderada del jazz, de sonido cadente, sensual, erótico, sinuoso e insinuante, adjetivos muy alejados de la realidad, pues tiene un contenido mucho más inocente y cándido: es una canción de cuna de la cultura afroamericana que habla de la época de esclavitud. De las versiones existentes, me quedo con Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, la voz de la gran dama del jazz y la trompeta triste de Louis para una pieza de desgarro e ironía:

"Verano
y la vida es fácil
los peces están saltando
y el algodón está alto.

Tu papá es rico
tu mamá es guapa,
así que, calla, pequeño,
no llores.

Una de estas mañanas
vas a levantarte cantando
luego desplegarás tus alas
y volarás por el cielo.

Pero hasta esa mañana
no hay nada que te pueda dañar
con papá y mamá cuidándote.

No llores..."
Hoy, día último del verano, se despide así, abrazado susurrando una nana. Una delicia para los sentidos.








sábado, 11 de septiembre de 2010

She's a lady

Hay canciones que sin saber por qué se hacen hueco dentro de los universos musicales particulares de cada uno, y en el mío, Tom Jones tiene el suyo propio. Sí, ya lo sé, puede resultar anacrónico que me guste, incluso hortera (porque Tom es o ha sido un poco "chulo playa"), pero a mí me da lo mismo, lo que importa es si su música hace sentir o no. Y sí, sí que lo hace, con éxito diría yo, porque es oir los rugidos de el Tigre de Gales y la pérdida temporal de la noción de tiempo, lugar y vergüenza es instantánea. Una de las canciones que consiguen este efecto es "She's a lady", canción que escribió a su novia (y ahora esposa) en 1970 (si en el fondo Tom, no es tan "chulo playa como aparenta"), tiene una letra sencilla y un ritmo muy pegadizo, muy pop, que unido a la voz soul de él, hace que sea una delicia.

Esta canción pidió permiso para entrar en mi universo musical el día que ví la película "Agnes Brown", la primera que dirigió Angelica Houston, un film maravilloso y enternecedor, una historia ambientada en el Dublín de la década de los 70 y centrada en la vida de una mujer madre de siete hijos, familia que debe sacar adelante desde que se queda viuda, eso sí, toma las riendas de su vida desde una perspectiva muy positiva y sin olvidar uno de los sueños de su vida, conocer a Tom Jones, y ese momento, muy conmovedor y enternecedor, porque, después de todas las vicisitudes por las que vive la protagonista, la mujer trabajadora de un barrio de Dublín, ve cumplido su sueño, y además, le canta que "es una dama".

Maravillosa, chispeante, rítmica, alegre y halagadora. Desde luego, este rugido del tigretón galés merece tener su entrada...

Pd. A todas las mujeres maravillosas que se han cruzado en mi camino. Y a los hombres que reconocen las joyitas que tienen. ¡Gracias chicas!



Traducción "She's a lady" de Tom Jones
Bien, ella es todo lo que quería
Es el tipo de chica que quisiera impresionar y llevar a cenar
Bien, ella siempre ha sabido su postura
Tiene estilo, tiene gracia, es una ganadora.
Es una dama, es una dama.
Hablando de esa damita, y esa dama es mía.
Bien, nunca se entromete
Siempre tiene algo agradable que decir, qué encanto.
No puedo abandonarla
Sabiendo que está bien sola y no hay nada de malo en ello.
Es una dama, es una dama.
Hablando de esa damita, y esa dama es mía.
Bien, nunca pide mucho y no la rechazo.
Siempre la trato con respeto, nunca abusaría de ella.
Me costó mucho encontrarla y no quiero perderla.
Ayúdame a construir una mansión con mi pequeño montón de arcilla.
Bien, ella me conoce.
Puede comprenderme y eso no es fácil.
Me conoce en el interior,
Sabe lo que hacer y cómo satisfacerme.
Es una dama, es una dama.
Hablando de esa damita, y esa dama es mía.

domingo, 18 de julio de 2010

Y lo prohibido nos dejó...


Tras esta semana de festejos y celebraciones futboleras, hoy me enteré que Olga Guillot nos dejó el pasado lunes. Fue una de las grandes del bolero, del bolero elegante y con clase. Si Ella Fitzgerald se considera como la Primera Dama del Jazz, Olga es la Primera Dama del Bolero. Visceral y desgarrada, fue mujer pionera del bolero, utilizaba un lenguaje poco habitual para la época (década de los 60) lleno de connotaciones sensuales y erotizantes donde prometía toda una noche de amor y de entrega a su amante y, en otras, de rabia contenida que a nadie dejaba indiferente al oírla cantar. Todo cantado muy suavecito, como los sones y paseos por el Malecón de su Cuba natal, tan adorada y añorada desde el exilio.

No sé por qué, pero Olga Guillot siempre será su canción "Soy lo prohibido" (Serrat la versionó hace unos años, pero como Olga... Nadie la canta igual) . Me encanta.


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domingo, 11 de julio de 2010

Fiebre africana

Ante tanta vorágine de "africanismo" que vivimos gracias al Mundial, viene al recuerdo otros veranos y este vídeo tan original, el de la historia de amor de dos dedos, el "Madan" de Salif Keita (músico buenísimo de Mali) y el francés Martin Solveig. Me encanta. Ah, esta misma canción versionada fue la canción que tenía Francia como abanderada del Mundial 2006 ("Coupe de boule" o más conocida como "Zidane il va marquer").

Me encanta, me encanta y me encanta. Adorables dedillos...

sábado, 5 de junio de 2010

Sunny

¡Bueno días mundo! Esta mañana me ha despertado un rubio fornido con ardor inesperado. Ay, así es Lorenzo, ese hombre ardiente de melena rizada que despierta con mucha bulla en verano, haciendo cosquillas al grito de "venga, venga, levántate, he aparecido otro día y me tienes que aprovechar". Es un zalamero.
Así empiezo el día, con calor, mucho para ser principios de junio y con un sol impresionante, como en la canción "Sunny" ("Soleado"), de la que Bonney M hizo versión discotequera siendo la original de Bobby Hebb en 1966. Yo me quedo con la que hizo Robert Mitchum, el actor, uno de los "hombres, hombres" del cine, y la verdad, es un poco chocante imaginarlo cantando, pero sí, lo hizo. Su versión me resulta la más sugerente y sexy de todas, tan apropiada para un día así de rutilante y alegre. De todas maneras, cualquiera de ellas es válida para saltar de la cama y desperezarse, cómo no, bailando (para esto, Boney M, hoy he empalmado una con otra y no puedo parar... Definitivamente creo que hoy tengo día discotequero).






miércoles, 12 de mayo de 2010

La chica de ayer (y de hoy)

Ha pasado un año y parece que fue ayer cuando una mañana tal como hoy, llegué al trabajo y como tantas otras mañanas, una compañera puso un CD de música sin motivo alguno, simplemente, porque le apetecía. En ese momento aún no sabíamos nada. En un breve instante, abrí Internet y me quedé helada... Justo quien nos amenizaba cantando en ese CD aquella mañana calurosa de mayo, se había ido. La verdad, es que llevaba días sonando en mi cabeza "El sitio de mi recreo"...

Tiene muchas canciones, y aunque suene a tópico, ésta es muy especial. Esta actuación fue la primera de Nacha Pop, y yo tenía 2 años. Desde entonces, me ha acompañado, me acompaña (y acompañará) muchas ocasiones, poniendo banda sonora a momentos, personas, sensaciones, sentimientos, risas, lágrimas, sonrisas... A pequeños retales de una vida. Quien diría que una canción compuesta por un chaval llamado Antonio Vega mientras hacía la "mili" en Valencia en 1977, iba a llegar a tanto...

Pd. Gracias Antonio, por esos grandes momentos que he vivido, vivo y los que quedan por sentir.