sábado, 22 de octubre de 2011
Leonard
viernes, 7 de octubre de 2011
El hombre de la manzana
Steve Jobs.
jueves, 20 de enero de 2011
Madame Butterfly
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Imagina...
John había pasado cinco años sin grabar ningún disco y en octubre de 1980 reapareció con un trabajo nuevo, "Double fantasy", cuyo LP "Just starting over" ("(Cómo) Empezar de nuevo") cayó como agua de mayo mostrando el Lennon más vivo y esperanzador de todos los tiempos. En diciembre se encontraba haciendo todo tipo de entrevistas, reportajes y fotografías para el lanzamiento del disco, y ese 8 de diciembre realizaba una sesión fotográfica en su apartamento en el Edificio Dakota con Annie Leibowitz para la revista "Rolling Stone", de esas fotografías la más famosa y conocida es la que aparece con Yoko, ella vestida con un jersey negro de cuello vuelto y él, desnudo, en posición fetal.
Treinta años después, John recuerda este momento como una anécdota, como el día de su "renacimiento", aunque a veces se aqueja de la secuela que le dejó en el hombro izquierdo. Calvo, y con sus sempiternas gafas (hace diez años que se operó de miopía, pero sigue usándolas) vive feliz junto a Yoko en una casita de campo inglesa, apartado de la vida tan ajetreada de Nueva York desde el accidente en el Edificio Dakota, ciudad a la que viajan de vez en cuando para inaugurar exposiciones de su amada japonesa. Con setenta años ha vivido a su manera con esa máxima vitalista, humanista y pacifista "gustándole tal y como era, sin querer ofender a nadie", en continua "lucha" contra la violencia y abanderando el sueño de volver a creer en los hombres, tomar conciencia de la unión y fuerza humana y la fe en las personas (¿recordáis aquellas palabras tras la caída del muro de Berlín en el 89?), viviendo los proféticos versos de "Imagine" como una realidad.
Actualmente, vive la senectud junto a su amor, como él deseaba, gracias, en parte, a aquella canción que sonaba en diciembre de 1980, aquella que le cantaba a Yoko "cómo empezar de nuevo"...
Pd. Gracias John. Con esta canción "imagino" envejecer en una casita de campo, estar sentada en una mecedora en el porche, coger de la mano a mi marido, mirarle a los ojos escuchando de fondo las risas de nuestros nietos y ser feliz por todo el tiempo vivido juntos. Gracias por ponerle música a este sueño (quizás, un día, hecho realidad).
viernes, 8 de octubre de 2010
Heptagenario
martes, 25 de mayo de 2010
La Reina Virgen
Tras la muerte de su hermano Eduardo, de quince años de edad, Isabel y María Tudor rivalizaron por el trono de Inglaterra, María se casó con el futuro rey Felipe II de España, algo no bien recibido por el pueblo y, ésta, temerosa de una rebelión popular que reclamase a Isabel como reina, decidió encerrarla en la Torre de Londres como prisionera, donde los españoles deberían ejecutarla, algo que no se llevó a cabo debido a la resistencia de los ingleses. Tras dos meses recluida, Isabel fue liberada y, con el falso rumor de que María se encontraba embarazada, volvió a la corte, ya que Felipe II temía que su esposa muriese en el parto y prefirió que el trono fuese para la hermana de su esposa. Tras la muerte de María Tudor, Isabel se coronó a los 25 años como reina de Inglaterra, reinado que duró hasta su muerte (a los 69 años de edad por causas naturales), repleto de traiciones, mentiras y conspiraciones de las que salió indemne y castigó duramente tal y como le dictaban los genes de su padre.
Y es que Isabel era muy tozuda, férrea en la defensa de sus ideas, carismática, prudente, de fuerte personalidad y enamoradiza. Isabel rechazó a Felipe II para contraer nupcias, se dice que los hombres poco le atraían y murió virgen, pero hubo uno que fue algo más que un amigo y confidente, fue su amante, el Conde de Essex, a quien condenó por traición tras el triunfo de sus naves contra la Armada Invencible.
Victoriosa en las batallas, en política de expansión marítima, y en la reafirmación del protestantismo, así fue Isabel I de Inglaterra, la reina virgen, una mujer valiente, ambiciosa e inteligente que se hizo valer y respetar en un mundo de hombres, la que encumbró a Inglaterra como potencia mundial pero no supo (o pudo) encumbrarse como mujer.