Tengo familia en Japón y estos días no han sido nada fáciles, dejados de la mano de Dios en todos los aspectos y literalmente por la naturaleza y por el Gobierno español.
El matrimonio se encontraba de viaje mientras sus hijos estaban en el instituto en Tokio y se enteraron del terremoto justo en el avión que les llevaba de vuelta. Tras una horrorosa hora y media aterrizaron en la ciudad, dejaron sus datos, números de emergencia para dar constancia en el Consulado español que habían vuelto y se pusieran en contacto con ellos, como cualquier ciudadano haría en una situación tan extrema como ésa.
En medio del caos, cogen un tren que a duras penas funcionaba para encontrarse con sus hijos, los cuales envían un mensaje angustioso: el primer reactor nuclear había explotado. Con pánico, miedo y nervios, el tren por fin los reúne, los cuatro están juntos. Juntos para volver al apartamento destrozado, coger dinero, ordenadores y cargadores de móvil, lo básico para mantenerse en contacto y huir. El éxodo comienza, ¿a dónde? No sabemos. Sólo hay que salir de allí como sea.
A día de hoy están a salvo en Bangkok. Y a día de hoy, el Gobierno español no ha hecho nada. NADA. Ni se han molestado en llamarlos por teléfono para comprobar si siguen allí o han salido del país. A comparación con los otros compañeros de viaje de mis familiares, a los franceses el gobierno francés les puso aviones para salir de Japón, y el gobierno alemán les da dinero y todo lo que necesiten. Los españoles no reciben... NADA.
Vergonzoso. Y dicen que ponen todos los medios... Eso es mentira. El consulado sólo y únicamente debe existir para cortar jamón y dar vino cuando les visita el Rey, porque en esta ocasión no han movido ni un sólo dedo. Me indigna tremendamente y sí, en esta ocasión duele mucho más porque lo ha vivido en primera persona personas que quiero, mi familia.
Basta de mentiras. No os creáis lo que diga el Gobierno y las ayudas a los españoles, porque no es verdad.
Pd. Inmejorable el servicio de las redes sociales. Yo he estado al tanto cada minuto, cada segundo de todo lo que ocurría gracias a que se comunicaban a través del móvil por Facebook, incluso por Google y la aplicación que sacó para buscar a personas desaparecidas en el terremoto. Eché de menos una aplicación como esa de nuestro país, para buscar a los nuestros. Y no lo había. Lamentable.